
El año 2026 puede ser un ejercicio especialmente relevante para la industria con alto consumo eléctrico. Por un lado, las ayudas compensatorias por costes de emisiones indirectas de CO2 seguirán siendo una herramienta clave para sectores expuestos a la competencia internacional. Por otro, el marco de consumidores electrointensivos continúa ganando peso como vía para mitigar parte de los costes energéticos que soportan determinadas actividades industriales.
Ambos mecanismos persiguen un objetivo común: reducir el impacto de la factura eléctrica sobre empresas industriales que compiten en mercados globales y que, por su intensidad energética, pueden verse especialmente afectadas por los costes asociados al sistema eléctrico, la descarbonización y el régimen europeo de comercio de derechos de emisión.
Sin embargo, no son ayudas automáticas. La elegibilidad depende de la actividad, el consumo, la documentación disponible, el cumplimiento de obligaciones formales y, cada vez más, de la capacidad de demostrar compromiso con la eficiencia energética, la descarbonización y la gestión rigurosa de la energía.
Tabla de contenidos
Qué son las ayudas por emisiones indirectas de CO2
Las ayudas por emisiones indirectas de CO2 compensan parte del impacto que el régimen europeo de comercio de derechos de emisión tiene sobre el precio de la electricidad que pagan determinadas industrias.
Aunque una empresa no emita directamente CO2 en su proceso productivo, sí puede soportar parte del coste de las emisiones incorporado al precio eléctrico. Este efecto es especialmente relevante para industrias electrointensivas que consumen grandes volúmenes de electricidad y que compiten con productores ubicados en países donde no existen costes equivalentes.
El objetivo de estas ayudas es reducir el riesgo de deslocalización industrial, conocido como fuga de carbono: evitar que empresas con actividad productiva en Europa trasladen producción a territorios con menores exigencias climáticas o costes energéticos más bajos.
En la convocatoria anterior, la compensación de costes indirectos de CO2 alcanzó una dimensión muy relevante para la industria española. La información pública disponible sobre 2025 situó la dotación en 600 millones de euros y señaló 194 empresas beneficiarias, lo que muestra el peso estratégico de este mecanismo para sectores como siderurgia, metalurgia, química, papel, refino, fertilizantes o automoción.
Qué cambia de cara a 2026
La campaña 2026 llega marcada por un posible ajuste normativo que, según el borrador y la información disponible, podría ampliar el alcance del mecanismo y modificar algunas condiciones de acceso.
El punto más destacado es la posible incorporación de nuevos sectores y subsectores elegibles. El borrador apunta a una ampliación relevante de actividades beneficiarias, incluyendo industrias extractivas, fabricación de plásticos en formas primarias, caucho sintético, fibra de vidrio, cerámica, azulejos y baldosas, entre otras actividades intensivas en energía.
Para las empresas, esto tiene una implicación clara: sectores que hasta ahora no encajaban pueden tener motivos para revisar de nuevo su elegibilidad en 2026. No basta con asumir que una empresa queda fuera por el criterio utilizado en campañas anteriores.
Otra novedad relevante es la intensidad máxima de ayuda. Para sectores que ya venían siendo beneficiarios, el marco previsto puede elevar la intensidad máxima hasta el 80% de los costes subvencionables. Para los nuevos sectores incorporados, la intensidad máxima prevista se situaría en el 75%.
Estos porcentajes deben leerse con prudencia hasta la publicación definitiva de la convocatoria. La cuantía final dependerá de la normativa aplicable, la disponibilidad presupuestaria, los costes acreditados, la actividad, el consumo elegible y el resto de límites establecidos.
Qué empresas pueden estar interesadas
Este artículo interesa especialmente a empresas industriales con alto consumo eléctrico, actividad incluida o potencialmente incluida en los sectores elegibles, exposición a mercados internacionales y peso relevante de la electricidad en su estructura de costes.
También puede ser relevante para empresas que ya han solicitado ayudas en años anteriores, porque la campaña 2026 puede exigir revisar de nuevo documentación, CNAE, códigos Prodcom, consumos, certificados, poderes, cumplimiento de morosidad y obligaciones energéticas asociadas.
Las empresas que no solicitaron estas ayudas en convocatorias anteriores también deberían revisar su situación si pertenecen a sectores intensivos en electricidad o si su actividad puede incorporarse al perímetro de nuevos sectores elegibles.
En la práctica, una primera revisión debería responder a cuatro preguntas:
- ¿La actividad principal de la empresa encaja en un sector o subsector elegible?
- ¿El consumo eléctrico y los datos productivos están correctamente documentados?
- ¿La empresa puede acreditar cumplimiento de obligaciones formales, fiscales, laborales y de morosidad?
- ¿Existen auditorías, medidas de eficiencia, consumo renovable o proyectos de descarbonización que permitan cumplir las condiciones medioambientales asociadas?
Qué es el estatuto de consumidores electrointensivos
El estatuto de consumidores electrointensivos regula la condición de aquellas empresas industriales para las que el coste eléctrico es un factor crítico de competitividad.
El Real Decreto 1106/2020 define esta figura y establece requisitos de consumo, actividad, certificación, obligaciones de gestión energética, previsión de consumo, contratación y mantenimiento de actividad productiva.
Para muchas empresas, contar con la certificación de consumidor electrointensivo puede facilitar el acceso a determinados mecanismos de compensación y a medidas dirigidas a reducir el impacto de los costes eléctricos.
En 2026, el debate sobre electrointensivos vuelve a ser relevante por varias razones. La primera es la posible actualización del umbral de electrointensidad, con el valor de referencia situado en 0,61 kWh por euro de Valor Añadido Bruto para la campaña de certificación. La segunda es la flexibilización temporal del requisito de consumo en horas valle para los ejercicios 2024 y 2025. La tercera es la posible incorporación de nuevos costes subvencionables, como la contribución indirecta al Sistema Nacional de Obligaciones de Eficiencia Energética.
Al igual que ocurre con las ayudas de CO2, conviene distinguir entre el marco vigente y los cambios previstos o propuestos. La empresa debe trabajar con información actualizada en el momento de presentar la solicitud.
La certificación electrointensiva no es solo un trámite
Muchas empresas interpretan la certificación electrointensiva como un simple documento administrativo. En realidad, implica una serie de obligaciones que deben gestionarse con tiempo.
El estatuto exige, entre otros aspectos, disponer de información fiable sobre consumos, estar en sectores incluidos, cumplir requisitos de consumo mínimo, mantener actividad productiva y asumir compromisos en gestión energética, eficiencia y contratación.
Además, los consumidores electrointensivos que se acojan a los mecanismos previstos deben disponer de un sistema de gestión de la energía auditado y certificado conforme a ISO 50001 o norma que la sustituya. Este punto conecta directamente con la necesidad de implantar una gestión energética profesionalizada, medible y mantenida en el tiempo.
Por eso, antes de iniciar una solicitud, es recomendable revisar el estado de la ISO 50001, la calidad de los datos energéticos, la coherencia entre consumo, producción y actividad, y la documentación que deberá acompañar al expediente.
Requisitos críticos que suelen generar problemas
En este tipo de ayudas, el riesgo no está solo en no cumplir el requisito técnico de fondo. Muchas solicitudes se complican por errores formales o por documentación incompleta.
Uno de los puntos más sensibles es el cumplimiento de la Ley de Morosidad. La empresa debe acreditar que cumple los plazos de pago a proveedores establecidos legalmente. En subvenciones relevantes, este aspecto puede requerir informe de auditor o certificación específica. No debería dejarse para el último momento.
Otro punto habitual es la documentación de apoderamiento. Los poderes incompletos, no actualizados o no suficientemente acreditados pueden retrasar o comprometer la solicitud.
También debe revisarse con cuidado la correspondencia entre actividad real, CNAE, códigos Prodcom, centros productivos, datos de consumo y documentación contable. Una ayuda de esta naturaleza exige coherencia entre la actividad declarada y la actividad efectivamente acreditada.
Por último, las grandes empresas deben prestar especial atención a las obligaciones medioambientales vinculadas a estas ayudas. Entre las alternativas previstas pueden figurar la ejecución de recomendaciones rentables de auditoría energética, la inversión de una parte relevante de la ayuda en proyectos de reducción de emisiones o la acreditación de consumo renovable significativo.
Eficiencia energética, renovables y documentación: el nuevo centro del expediente
La tendencia regulatoria es clara: las ayudas energéticas industriales ya no se justifican solo por el coste de la electricidad. Cada vez se exige más evidencia de gestión energética, eficiencia, descarbonización y uso de energía renovable.
Esto cambia la forma de preparar los expedientes. Ya no basta con recopilar facturas y presentar datos de consumo. Es necesario construir una narrativa técnica defendible: qué consume la planta, por qué consume, qué medidas se han implantado, qué ahorros se han conseguido, qué inversiones se han previsto y cómo se acredita todo ello.
En este contexto, una auditoría energética bien planteada puede ser mucho más que una obligación. Puede convertirse en la base documental para justificar inversiones rentables, priorizar medidas, calcular ahorros y demostrar compromiso con la eficiencia.
Del mismo modo, el autoconsumo fotovoltaico industrial puede jugar un papel importante cuando la empresa necesita acreditar consumo renovable, reducir exposición al mercado eléctrico o reforzar su estrategia energética.
La clave está en alinear la ayuda con una estrategia energética real. Las empresas que ya estén trabajando en eficiencia, renovables, monitorización, flexibilidad o contratación energética tendrán más capacidad para responder con rapidez cuando se abra la convocatoria.
Calendario 2026: por qué conviene anticiparse
Si el calendario sigue el patrón previsto, las convocatorias podrían publicarse entre junio y julio de 2026, con un plazo de presentación limitado. En campañas anteriores, los plazos han sido ajustados y han obligado a las empresas a recopilar información compleja en muy poco tiempo.
Esto hace que la anticipación sea crítica. Esperar a la publicación de la convocatoria puede ser tarde para resolver problemas de poderes, morosidad, auditoría, certificación electrointensiva, datos de consumo o justificación de inversiones.
Una preparación razonable debería empezar antes de la apertura oficial, con una revisión de elegibilidad y una lista de documentación pendiente.
Qué debería revisar tu empresa antes de la convocatoria
Antes de preparar la solicitud, conviene revisar:
- Actividad principal, CNAE y posibles códigos Prodcom aplicables.
- Sectores y subsectores elegibles según el marco vigente o previsto.
- Consumos eléctricos por instalación, periodo y ejercicio.
- Facturas, medidas, autoconsumo y datos del operador o distribuidora.
- Certificación electrointensiva, si aplica.
- Auditorías energéticas y recomendaciones rentables.
- Estado de ISO 50001 o sistema de gestión de energía.
- Cumplimiento de Ley de Morosidad.
- Poderes de representación y documentación societaria.
- Proyectos de eficiencia, renovables o reducción de emisiones.
- Evidencias de consumo renovable, garantías de origen o autoconsumo.
- Historial de ayudas recibidas y obligaciones asociadas.
Esta revisión permite detectar si la empresa está preparada o si necesita corregir documentación antes de que empiece el plazo.
Cómo puede ayudarte Konery
En Konery ayudamos a empresas industriales a preparar su estrategia energética y documental para ayudas vinculadas a costes energéticos, eficiencia y descarbonización.
Nuestro trabajo puede incluir análisis de elegibilidad, revisión de consumos, verificación de requisitos electrointensivos, apoyo en auditoría energética, implantación o revisión de ISO 50001, identificación de medidas de eficiencia, diseño de proyectos renovables y preparación de documentación técnica.
También ayudamos a valorar cómo encajan estas ayudas dentro de una estrategia más amplia de gestión energética y mercados, para que la empresa no actúe solo por convocatoria, sino con una visión de competitividad energética a medio plazo.
Si tu empresa consume mucha electricidad, pertenece a un sector industrial intensivo o quiere revisar si puede acceder a las ayudas de emisiones indirectas de CO2 o al marco de consumidores electrointensivos en 2026, puedes contactar con Konery para estudiar tu caso.

