
Informe de mercado energético de noviembre: precios a la baja, renovables al alza y desafíos persistentes

Del gemelo digital al mantenimiento predictivo: lo que viene en energía solar en 2026
5 tendencias que marcarán el autoconsumo solar en 2026
El autoconsumo solar ha dejado de ser una alternativa para convertirse en una de las principales palancas de la transición energética. En 2025, España se ha consolidado como uno de los mercados solares más dinámicos de Europa, impulsada por el descenso en los costes de los equipos, el respaldo institucional y una ciudadanía cada vez más comprometida con la sostenibilidad.
A las puertas de 2026, el sector se prepara para un nuevo salto cualitativo. La combinación de innovación tecnológica, nuevos modelos de negocio y un marco regulatorio más favorable apunta a un año clave para acelerar el despliegue del autoconsumo, tanto en hogares como en empresas.
1. Almacenamiento solar: el impulso definitivo
No es casualidad que uno de los principales focos de interés para 2026 sea el almacenamiento energético. Por un lado, el coste de las baterías continúa reduciéndose sostenidamente y, por otro, existen iniciativas y propuestas regulatorias que promueven su integración con instalaciones fotovoltaicas, lo que favorece tanto el equilibrio de la red como la rentabilidad de los sistemas híbridos.
Además, la capacidad de acumular energía producida durante el día para usarla en momentos de baja generación solar multiplica el porcentaje de autoconsumo efectivo, reduce la dependencia del mercado eléctrico y aporta mayor seguridad energética. Por consiguiente, el almacenamiento dejará de ser un complemento para convertirse en una pieza estratégica del autoconsumo doméstico y empresarial.
2. Autoconsumo compartido y comunidades energéticas
Del mismo modo, la puesta en marcha de proyectos de autoconsumo colectivo está ganando tracción real en España, apoyándose en el desarrollo normativo y en guías técnicas que facilitan su implantación. Según la Guía de Autoconsumo Colectivo del IDAE, este modelo no solo permite compartir energía entre varios consumidores, sino que también fomenta una gestión más eficiente de la energía producida y consumida dentro de una comunidad.
Además, el auge de las comunidades energéticas locales está cambiando la forma en que las personas y empresas se organizan para producir y distribuir energía renovable, generando beneficios económicos y ambientales compartidos. Por tanto, este enfoque no solo democratiza el acceso al autoconsumo, sino que también refuerza la cohesión social y territorial en torno a un objetivo común: la transición energética.
3. Modelos sin inversión: la revolución del “todo incluido”
Por otro lado, uno de los factores que más va a acelerar la adopción del autoconsumo en 2026 es la proliferación de modelos sin inversión inicial, como los PPA (Power Purchase Agreements) o el leasing solar. Gracias a estas fórmulas, los usuarios pueden acceder a una instalación fotovoltaica completa sin coste de entrada, pagando únicamente por la energía consumida o mediante una cuota fija mensual.
Así, y en consecuencia, la barrera financiera tradicional que limita la adopción entre hogares y pequeñas empresas se ve significativamente reducida. De este modo, la energía solar se vuelve más accesible y competitiva frente a la electricidad convencional, impulsando un crecimiento más inclusivo del sector.
4. Más digitalización, más control
Paralelamente, la digitalización se está imponiendo como un elemento fundamental para optimizar el rendimiento de las instalaciones solares. Gracias a la integración de soluciones digitales avanzadas, incluyendo aplicaciones móviles, análisis de datos y sistemas de inteligencia artificial, los usuarios pueden monitorizar en tiempo real su producción, consumo y ahorro, tomando decisiones más informadas y eficientes.
Esto no solo contribuye a mejorar el rendimiento del sistema, sino que además ayuda a anticipar fallos, maximizar la eficiencia de las baterías y ajustar estrategias de consumo en función de variables externas como el precio de la electricidad o los patrones de uso.
5. Estabilidad normativa y nuevas oportunidades
Finalmente, es importante destacar que la evolución normativa continuará siendo un factor determinante en 2026. De hecho, ya se están analizando cambios relevantes en la regulación del autoconsumo que incluyen la figura del gestor de autoconsumo, la ampliación de la distancia permitida para compartir energía y la simplificación de permisos aspectos que son claves para acelerar este modelo en el corto y medio plazo.
Además, el Sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) está destinado a consolidarse como un mecanismo adicional para financiar actuaciones de eficiencia y autoconsumo, especialmente en el ámbito empresarial, proporcionando seguridad jurídica y económica para planificar inversiones a futuro.





